Oración enviada por xanitu hace 7 años

Dios Creador. Pero el Eterno es mi retiro.
Mi Dios es la roca de mi refugio.
Límpiame, Señor, mi cuerpo de Deseos, a fin de que mi boca
sólo exprese palabras gratas; dame, Hariel, fuerza y valor para
enfrentarme con mi destino, cambiando en bien el mal que hice.
Ponme luz en la mente, Señor Hariel, para que a través de mi
verbo puedan reconciliarse esos eternos enemigos que son el
corazón y la cabeza. Que mi verdad, Señor, sea siempre Tu
Verdad; que mis convicciones no se aparten de la Ley cósmica;
que mi arte exprese de algún modo tu celeste armonía; que mí
técnica y mi trabajo humano sirvan para hacer más evidente y
diáfana Tu Obra. Haz de mí, Señor Hariel, una puerta abierta
para que ateos o impíos puedan descubrirte y amarte.
Hariel exhorta:
El Eterno me ha dado potestad para que conciliara los intereses
de tu mente con los de tus sentimientos. Quiero, peregrino, que
seas en mi nombre, el que hace convergentes dos mundos opuestos;
el que integre en un todo armonioso la razón y los variopintos deseos.
Si cumples mi mandato, si eres el fiel intérprete de mis poderes.
Yo abriré tu espíritu al deslumbrante mundo del Reish, a ese universo
oculto donde las tinieblas se hacen luz, y verás con tus propios ojos y
comprenderás con tu razón como los hombres generan su destino
en su eterno vagar por la materia. Eres portador, peregrino, de un raro
privilegio y por ello debes medir tus palabras, afín de que tus labios
expresen siempre esa doble verdad emotiva y razonable que hace
coherentes y comprensibles todas las cosas.
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